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Un clamor circula en la ciudad de Rouen (Francia), aquel Viernes Santo 7 de abril de 1719: “¡Ha muerto el Santo..!”. Efectivamente, ese día, muy de mañana, falleció el Pbro. Juan Bautista De La Salle y Moët, a la edad de 68 años. Entre las varias acepciones de “Santo” encontramos: “Persona sencilla y muy buena”, o “Que trae al hombre especial provecho”. El clamor esparcido en la ciudad se debió a que Juan Bautista De La Salle dejó tras de sí, una estela de escuelas y de maestros preocupados por la educación humana y cristiana de los niños, en especial de los más pobres.

Fue una persona sencilla y buena que se preocupó por los más desfavorecidos y les abrió nuevas alternativas para sus vidas.

Juan Bautista nació en el seno de una familia, tan cristiana como acomodada, el 30 de abril de 1651. Primogénito del matrimonio formado por Louis De La Salle, magistrado y consejero del rey-, y por Nicolle Moët de Brouillet, tuvo una infancia alegre y llena de salud; a la edad de nueve años dejó de recibir lecciones en su propia casa para acudir al colegio de “Bons Enfants”.

A los o nce años manifestó a sus padres el deseo de orientar su vida hacia el sacerdocio. Con su aprobación, recibió la tonsura el día 11 de marzo de 1662. Para estudiar Teología ingresó, como interno, al Seminario de San Sulpicio en París (18 de octubre de 1670).

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El 19 de julio de 1671, fallece su madre y, un año después, su padre; debe regresar a Reims para ejercer la tutoría de sus hermanos menores. Con sacrificios continuó sus estudios y el 9 de abril de 1678 recibe la ordenación sacerdotal..

En 1679, tiene un encuentro providencial con el Sr. Adrián Nyel, llegado a Reims con la intención de establecer escuelas gratuitas en favor de los niños pobres. Con la ayuda brindada a Nyel y a sus profesores, De La Salle inicia su contacto con el mundo de la escuela y de la educación. La primera escuela “lasallista” se abrió el 15 de marzo de 1679 en la ciudad de Reims (Parroquia de San Mauricio).

El espíritu inquieto de Adrián Nyel lo llevó a abrir nuevos centros educativos en otras ciudades, lo que ocasionó el descuido y abandono de los profesores de Reims. De La Salle, atento a la obra que él había ayudado a establecer, se hace cargo de los maestros: les da formación religiosa y pedagógica, les indica un horario, y los invita a vivir en su casa. La familia de Juan Bautista rechaza el convivir con unos “simples y vulgares” maestros. Juan Bautista , tras numerosas consultas y prolongada oración, el 24 de junio de 1682, abandona su residencia familiar, se despide de sus hermanos y hermanas, y decide vivir con sus primeros “discípulos” en dos casas alquiladas. Puede considerarse esta fecha como la fundación de los“Hermanos de las Escuelas Cristianas”,aunque el nombre sea adoptado posteriormente.

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Las frecuentes guerras de Luis XIV y la crudeza del invierno ocasionaron, en los años de 1683-1684 una terrible hambruna en toda Francia; Juan Bautista inicia la distribución de sus bienes entre los más pobres de Reims, y se queda tan pobre como sus maestros.

En 1684, los “discípulos” del Señor De La Salle adoptan un hábito religioso y el nombre de “Hermanos de las Escuelas Cristianas”.

La necesidad de educación, la carencia de escuelas y de maestros, llevó a De La Salle a establecer la primera institución para preparar maestros seglares, que atendieran las escuelitas rurales. De La Salle percibió cuán importante es la formación de los maestros: en su vida fundó tres escuelas para maestros, desgraciadamente duraron poco tiempo.

De La Salle abre las fronteras de su Instituto y parte para París, ahí asume la dirección de una escuela en la Parroquia de San Sulpicio. Posteriormente abre otras dos.

El éxito de las escuelas excita la envidia de los maestros calígrafos. La deserción de algunos Hermanos, lleva a De La Salle junto con los Hnos. Gabriel Drolin y Nicolás Vuyart a emitir el voto que se ha llamado “heróico”: se comprometían ” a permanecer asociados aun cuando quedaran sólamente los tres y se vivieran obligados a mendigar y a vivir tan sólo de pan.”

Los ataques de los maestros calígrafos y de algunos Sacerdotes llevan, en 1702, a que el Arzobispo de París destituya, injustamente, al Señor De La Salle como Superior de los Hermanos. De La Salle no se deja vencer y su iniciativa no desfallece: en los años subsecuentes extiende sus escuelas por varias regiones de Francia.

Se añadirán: hidrografía, mecánica, cosmografía, cálculo integral, música, y lenguas vivas.

En el mismo “San Yon” y a solicitud de las autoridades civiles, se abre un centro especializado para atender a muchachos difíciles, díscolos e intratables; hoy les llamaríamos alumnos con problemas especiales.

De La Salle sufre en el transcurso de su vida la “noche oscura del alma”: infidelidades, traiciones, enfermedades, fracasos…¿Habrá sido todo en balde?. Llega a creer que él (Juan Bautista De La Salle) está obstaculizando la “obra de Dios”…, se retira hacia el sur de Francia.

La Providencia vela por la naciente Congregación: a punto de consumarse un verdadero cisma –auspiciado por los enemigos del Sr. De La Salle – los Hermanos reaccionan y, con filial atrevimiento, escriben a su Fundador y Superior:”Le rogamos muy humildemente y le ordenamos, en nombre y de parte del Cuerpo de la Sociedad al que Ud. ha prometido obediencia, que regrese para asumir, de inmediato, el gobierno general de nuestra Sociedad”. ¡Juan Bautista obedece…!

De La Salle, hacia el año de 1717, débil y enfermo, renuncia a ser Superior de los Hermanos, el encargo recae en el Hno. Bartolomé (Joseph Truffet). La enfermedad sigue consumiendo la vitalidad de Juan Bautista. En febrero-marzo de 1719 sufre dos severos accidentes: el médico declara la gravedad del caso.

El 18 de marzo, De La Salle recobra las fuerzas para celebrar la fiesta del patrono del Instituto de los Hermanos: San José. Los ataques de los enemigos de De La Salle y de sus escuelas continúan, y, como consecuencia de una falsa acusación, el Arzobispo decreta la suspensión de sus poderes ministeriales (celebrar la Sta. Misa y confesar).

En 1703, inicia la “Escuela Dominical” para atender a los jóvenes “obreros” de todos los barrios de París. Además de la formación religiosa, reciben cursos de escritura, matemáticas, geometría y dibujo. En Rouen (1705) abre el internado de “San Yon”, para formar, cristiana y académicamente, a los jóvenes de la burguesía. La enseñanza era gratuita pero pagaban su pensión.
El programa abarcaba: historia natural, geografía, retórica, teneduría de libros, agrimensura, geometría, arquitectura,..

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La confianza de Juan Bautista en la misericordia de Dios es plena. El 3 de abril, lo visita el párroco y, al encontrarlo exhausto pero sereno y feliz, le advierte: “Sepa, señor, que va a morir y a comparecer ante el tribunal de Dios”. La respuesta:”Lo sé muy bien y estoy plenamente sumiso a su voluntad; mi suerte está en sus manos”.
El 7 de abril –Viernes Santo- de 1719, poco antes de la media noche, el Señor De La Salle entró en agonía, perdió el conocimiento yfalleció.

A las dos y media, volvió en sí y rezó, su consagración a la Santísima Virgen María:”Maria, Mater gratiae..” Al preguntarle el Hno. Bartolomé si aceptaba sus sufrimientos, respondió:”Adoro, en todo, el proceder de Dios para conmigo”.

JUAN BAUTISTA DE LA SALLE – PEDAGOGO

La gran preocupación de Juan Bautista De La Salle fue la formación de maestros profesionales, con espíritu cristiano, que se preocuparan por sus alumnos.

De La Salle considera a sus Maestros “Ángeles Custodios” de sus alumnos. “Si queréis cumplir vuestro ministerio en cuanto ángeles custodios de los niños que instruís,…(Med. 198.3). De La Salle insta a sus maestros a tener un “celo ardiente” para atender a sus alumnos:”Ni habéis de daros por satisfechos con impedir que cometan el mal los niños confiados a vuestra solicitud. Es menester, asimismo, que los instéis a obrar el bien y a ejecutar las acciones virtuosas de que son capaces”(Med. 202. 2).

En el aspecto pedagógico-didáctico, los Hermanos y Maestros, en tiempo de Juan Bautista De La Salle, tenían la costumbre de revisar con frecuencia su práctica educativa, mejorar los procedimientos que permitían a los alumnos adquirir el conocimiento, y suprimir aquéllos que no eran provechosos. La”Guía de las Escuelas Cristianas”fue el manual para ejercer la docencia. Ahí estaban especificados los principios metodológicos para abordar las diferentes asignaturas, al igual, que los horarios, premios, reprensiones,… . La Guía de las Escuelas Cristianas fue “la guía” pedagógica del Instituto por más de doscientos años; se fue renovando con frecuencia, dados los avances que se realizaban en las escuelas.

De La Salle, además de buscar las asignaturas adecuadas que prepararan a los alumnos para un futuro mejor, escribió varios libros:

a) “Guía de las Escuelas Cristianas”(en colaboración con los Hermanos);
b) “Silabario”para iniciar el aprendizaje de la lectura;
c) “Ejercicios de piedad que se practican en las escuelas cristianas”;
d) “Instrucciones para aprender a confesarse bien”;
e) “Instrucciones y oraciones para la santa Misa”;
f) “Reglas de cortesía y urbanidad cristiana”.

El más importante y trascendental: la “Guía de las Escuelas Cristianas”.

GLORIFICACIÓN DEL SEÑOR DE LA SALLE

S.S. Gregorio XVIfirma la introducción de la causa de Beatificación y Canonización;
S.S. León XIIIbeatifica al Señor De La Salle el 19 de febrero de 1888 ylo canoniza el 24 de mayo de 1900.
S.S. Pío XIIlo declara “Patrono Universal de todos los Maestros” el 15 de mayo de 1950.